Heym, Georg
El día eterno - Edición bilingüe
1a edición - Córdoba: Alción Editora, 2024.
149 p.; 14.5 x 20.5 cm.
Publicación original: Berlín, 1911
Traducción e introducción: Guillermo Romero von Zeschau
ISBN: 978-631-6583-14-7
1. Poesía alemana 1.Guillermo Romero von Zeschau. Trad. II Título
CDD 843
Datos de autor:
Georg Heym nació en Monciervo
(Hirschberg, en alemán; Jelenia Góra, su
nombre polaco actual) el 30 de octubre de
1887. Estudió derecho en forma intermitente,
atado siempre a las constantes
mudanzas de su padre. Joven rebelde,
cambió en varias ocasiones de universidad,
fue expulsado de las pensiones en las
que vivió y despedido de sus primeros
trabajos por inconducta. Primero escribió
teatro: Der Athener Ausfahrt (1907) y
Atalanta oder die Angst (1910-1911).
Pero se destacó, sobre todo, por su
poesía, donde se destacan los poemarios
Der ewige Tag (1911) y Umbra Vitae
(1912), obra que fue posteriormente ilustrada
en 1924 por el pintor Ludwig
Kirchner. Escribió, además, una serie de
cuentos publicados póstumamente bajo el
título Der Dieb. Ein Novellenbuch
(1913). Georg Heym tuvo un final trágico
mientras patinaba sobre hielo en
Berlín: intentando rescatar a su amigo
Ernst Blacke, cayó a las heladas aguas del
río Havel, donde ambos perecieron, el 16
de enero de 1912.
Contratapa:
Frecuentemente encasillado dentro del expresionismo
alemán, centrado en Berlín, Georg Heym es recordado a
veces - injustamente - más por su muerte prematura en el río
Havel que por su calidad como poeta. En Heym conviven
fascinación y desprecio ante la vida moderna, expresados a
través de una estética que incorpora lo romántico y lo gótico,
la desesperación y el idealismo adolescentes, pero también
el vislumbre de lo sublime en la autodestrucción o el
ensueño siniestro del homicida. Sus versos más resplandecientes
delinean la oscuridad de la vida en la metrópolis.
Como muchos otros poetas que vivieron en la capital alemana
(Jakob van Hoddis, Else Lasker-Schüler, Gottfried
Benn o August Stramm), presenció la rápida transformación
de la urbe en un centro industrial dominado por los barrios
bajos, la marginación, las enfermedades mentales y el hacinamiento,
como así también la desvergonzada decadencia
de las clases pudientes, en un punto de la historia alemana
en que el refinamiento de las décadas anteriores yacía estancado
y bruscos deseos de aniquilación comenzaban a emerger.
En una enumeración en la que se respira "el aire indolente
antes de la gran tormenta", acaso intuyó la marcha del
mundo hacia la más profunda oscuridad:
Un velamen que resplandece en el horizonte.
El aroma del brezal que guía a las abejas.
El oro del otoño que corona troncos y hojas.
El poeta que intuye la maldad de las puertas.
