Erviti, Gabriel
Después de saber
1a ed. Córdoba: Alción Editora, 2026
130 p.; 13.5 x 20.5 cm.
ISBN 978-631-6583-92-5
1. Narrativa argentina. 2. Novela . Título
CDD A863
Datos de autor:
Gabriel Erviti es un comunicador y emprendedor argentino, oriundo de la ciudad de Colón, Buenos Aires. Orientado desde su juventud hacia la comunicación comunitaria y el compromiso con las organizaciones sociales, cursó estudios de Filosofía en la ciudad de Rosario. Durante su etapa rosarina, ejerció la militancia en el peronismo local y participó activamente del espacio Carta Abierta Rosario.
Cuenta con una vasta trayectoria en medios de comunicación, habiendo realizado ciclos de radio y televisión, y colaborado en diversos medios gráficos y digitales en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
En la actualidad, conjuga su vocación literaria y analítica con la gestión comercial y productiva. Es miembro activo de una asociación empresaria y forma parte del equipo de colaboradores de su sitio web, aportando análisis y artículos de opinión sobre la coyuntura nacional.
Contratapa:
¿Qué pasa cuando la normalidad deja de ser un refugio y se convierte en una condena?
Tras un cumpleaños vacío, una mujer recibe un misterioso libro. Al abrirlo, descubre una frase que funciona como un espejo implacable de su memoria. No es una novela; es una grieta en la rutina.
A partir de ahí, una percepción paralela lo invade todo. Atrapada en la inercia de un call center donde la vida se mide en bips, la obsesión por el orden y la transparencia de una infancia invisible empiezan a resquebrajarse. La lucidez se vuelve un terreno hostil. Cuando los gestos automáticos se interrumpen, la identidad se revela como un simulacro.
En Después de saber, Gabriel Erviti construye una atmósfera asfixiante de silencios densos, tazas rotas y cables arrancados. Una exploración perturbadora sobre los límites de la resistencia y el costo real de intentar, aunque sea por un instante, interrumpir el engranaje.
"Apretó la taza. La porcelana no era fría, pero sus manos quemaban. La presión fue aumentando de forma involuntaria, como si sus músculos hubieran decidido por su cuenta que la única forma de resolver la mancha era deshacer la taza. El primer crujido fue interno, una vibración que solo ella sintió a través de los huesos de la mano. Aplicó todo el peso de su cuerpo sobre el objeto, descargando en ese punto minúsculo de contacto toda la frustración de las mañanas idénticas, de los correos sin sentido, de las frases del libro que la obligaban a ser lo que no era".
