La revista El banquete, una voz posible.

Esta revista, cuyo primer número vio luz en el mes de octubre del año 1997, hace ya 23 años, nos pide que detengamos en ella la mirada, que miremos y leamos, con la mayor atención posible, lo que aquellos jóvenes de entonces: Andrés Dapuez, Silvio Mattoni, Fabián Mié, Gustavo Pablos y Carlos Schilling incluyeron en ella.

Desde el N° 1, en su índice, puede verificarse la exigencia del Consejo de Redacción. Inmediatamente después, se abre la «Invitación», apertura que suscribe Silvio Mattoni y da cuenta, desde la primera línea de una especie de mirada profética de lo que vendrá, dice: “La comunidad supuesta de unos textos no puede darse en el presente…”.

Aquel primer número, en su índice, deja constancia de lo que deseo destacar. Están allí: César Aira, Claudio Magris, Andrés Dapuez, Mariano Serrichio, Luis Thonis, Gustavo Pablos, Ariela Battán, Giorgio Agamnben, Paul Celan, Robert Marteau, Arturo Carrera, Alejandro Schmidt, Daniel Vera, Robert Browning, Walter Cassara, René Char, Fogwill, Antonio Oviedo, Géza Csáth, Carlos Schilling, Diego Tatián, Yves Bonnefoy.

La revista tenía secciones: Ensayos – Poemas – Relatos – Margen y Libros.

Hoy, a nuestra experiencia, le parece una construcción casi imposible semejante obra. ¿Tanto era el fervor de aquellos jóvenes?, ¿cuánto de sus mejores anhelos quedaron en esas páginas que el tiempo se niega a olvidar?, ¿o nada más nosotros sentimos que en ellas cabía la más alta aspiración?

A este presente quizás todo le resulte lejano y árido, mas tan alta exigencia nos parece cabe en el extraño equipaje de quienes supieron sortear, con ardor indispensable, la turbia mediocridad de un castigado país. Aquella ciudad de Córdoba, tan áspera en más de un sentido, no pudo evitar que en su espacio  pudieran florecer varios números de la legendaria revista y así de a uno cada caño y llegara a contar con una vida que alcanzó para su gloria memorable el N° 11, en el año, justamente, 2011.

 

Por supuesto, algún día querremos, con el atuendo que el tiempo nos permita, sentarnos alrededor de una mesa y poner, en delicado atril, cada uno de esos números que reflejan las pasiones compartidas.

Juan Maldonado, 31 de octubre de 2020.

 

 


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