Entre Papini y Kafka. Los caprichos de los cruces literarios vuelan por el aire.

Puede que haya sucedido alrededor de 1991, más o menos.

Por aquellos tiempos la mayoría de las personas comprábamos y leíamos los diarios en papel.

Un día, creo fue lunes, llegó a la librería que teníamos por aquel entonces en Galería Cinerama, Local 15, el Profesor Oscar Caeiro.  Como siempre Oscar llegaba, saludaba en voz baja, con natural amabilidad, y antes que él dijera nada le mencioné el comentario que había salido publicado en el diario La Nación el día anterior. Se trataba de una nota publicada en el diario que menciono por el escritor Fernando Sorrentino, bajo el título: La metamorfosis que Borges jamás tradujo”. Allí se refiere a una entrevista que  mantuvo con Jorge Luis Borges donde le confió que había repasado, con el mayor cuidado posible, la versión que la editorial Losada publicó de la obra de Kafka y le pareció que muchos de los giros del traductor no eran parte del conocido estilo del Maestro.

Borges, con natural honradez y la sabiduría que dan los años, respondió con sencillez que, efectivamente, la versión de “La metamorfosis”, cuya primera edición en Losada salió en el año 1943, no era de él.  La habían tomado de una edición que publicó Ortega y Gasset en la Revista de Occidente por el año 1926. Agregó que él, para esa edición, tradujo, solamente, el cuento “El artista del hambre”. No mencionó el nombre del traductor de esa versión de “La metamorfosis”.

Terminé esa breve referencia ante Oscar Caeiro y sentí  una profunda vergüenza.

Un tiempo atrás le había pedido, para publicar en nuestra editorial, una versión de la obra revisada por Sorrentino y Oscar, con todo el respeto que siempre mostraba por los temas de su trabajo me dijo: – No, Juan Carlos, tendría que competir con Borges.  Por supuesto, el respeto que inspiraba Oscar Caeiro impidió que insistiera.

Pero la vergüenza ante el  infortunado comentario se alivió, de manera imprevista, al ingresar en la editorial Daniel Vera, poeta, filósofo y amigo y pasamos rápidamente a otro tema del mismo diario La Nación.

Otro hecho curioso registró la página del diario aquel día:  un joven envió una carta al correo de lectores advirtiendo al diario que el ganador del Concurso Anual de Cuentos, que La Nación, organizaba todos los años, había obtenido el 1º Premio plagiando, línea por línea, es decir, completamente, un cuento de Giovanni  Papini  titulado: “El espejo que huye”.

La conversación giró entonces en ese tema y nos concentramos en él.

El joven denunciante había leído el cuento completo publicado en el diario, a raíz del Premio, y reconoció, en el acto, a su verdadero autor, lo había leído antes. Su postura, nacida de cierta alarma, le impedía entender cómo el jurado no había advertido la falacia, sobre todo porque el ganador era alguien tan joven como quien  había advertido  la maniobra.

La conversión prosiguió bajo el tono de la amabilidad y concluimos que, de todos modos, había ganado la buena literatura y en ello el jurado no había errado: el cuento de Papini es indudablemente bello.

Agregado y paradoja: años más tarde de la traducción publicada por Losada de “La metamorfosis” de Kafka, exactamente en el año 1978, se publicó en Buenos Aires por Librería La Ciudad/F.M.Ricci una bellísima Colección titulada La Biblioteca de Babel, dirigida por Jorge Luis Borges y el Nº 1 de esa Colección se lo dedicó Borges a Giovanni Papini, el título que lleva ese volumen: “El espejo que huye”, por supuesto contiene otros relatos del autor.

En el prólogo del libro mencionado Borges, entre otras cosas escribió: “No sin justificada timidez un mero argentino, un vástago de Roma, se atreve a prologar un libro de Gian Falco

–bajo ese lo conocí– para lectores italianos. Yo tendría once o doce años cuando leí, en un barrio suburbano de Buenos Aires, “Lo trágico cotidiano” y “El piloto ciego”, en una mala traducción española.  A esa edad  se goza con la lectura, se goza y no se juzga.”  Más  adelante, Borges agrega: “Leí a Papini y lo olvidé. Sin sospecharlo, obré del modo más sagaz; el olvido bien puede ser una forma profunda de la memoria.”

Queda por averiguar en qué página y en qué parte del cuerpo del personaje de “La metamorfosis” está el profundo temor de Kafka frente al asedio al que fue sometido por Felice Bauer.

Estos dos grandes escritores, Kafka y Papini, se unen en la mirada de otro gran escritor, como Borges.

Nosotros, simples  lectores, agradecemos a ellos que nos permiten continuar en nuestras vidas el camino de la recreación de las voces que en ellos habitaron.

(1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.