El libro en las manos

Más de una vez quisiéramos que los libros que nos gustan permanezcan y su vivir se detenga en las manos de los lectores y ellos apoyen su cuerpo en el libro, lo sostengan cual ofrenda en la memoria. Cuando sucede es maravilla. En algunos casos no sabemos la razón, tal la persistencia de algunos de ellos en nos.

Hacia el año 2001 publicamos el libro, «Húmidas» de Juan Morales, autor cordobés.

Creí ver en el breve volumen de apenas 53 páginas, un lenguaje extendido en el tiempo como si el autor, desde cada línea, se hubiese parado frente al acontecer de la historia y, desde allí, trazado la honda trama que recorre lo íntimo y plural del acontecer humano. Nada en él es lo que pondera la exageración, nada más la sencillez del canto y su contenida emoción.

Pondré el ejemplo copiando dos poemas, el primero y el penúltimo, los lectores dirán.

 

Caja Negra

 

La casa del piano sonaba en la tarde
Como una medalla que se distrajera…
Y a la nochecita de la enredadera
Caían gorriones. El volido que arde,

La fúgida loica, coronó el alarde
De nuestra calleja. Bajo la morera
Zafaba la brasa que me enrojeciera
Ardiendo en el fuego, también, de la tarde.

Eso es lo velado que del barrio guardo.
O la sangre gorda de los mataderos
En la pincelada de la canaleta;

La guitarra cierta de algún viejo bardo
Soltando aquel potro en los mentideros
Y un malevo seco,

torcida la jeta.

 

Juego

 

La justicia
descreída
espía por sobre los árboles
del parque

el parque sueña un
sueño y no se
jactancea

está la piedra libre
y las piernas no le dan
no le dan:

 


(Ninguna valoración todavía)
Cargando...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.